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La provincia de Buenos Aires es pionera en la fabricación de muebles escolares. En lo que constituye la única fábrica estatal de Sudamérica, el Taller de Producción de Mobiliario Escolar de la Dirección General de Cultura y Educación equipa 40 aulas por día y lo hace al 60% del valor del mercado.
La Plata.- De lunes a sábados, más de cien trabajadores calificados construyen muebles para equipar las aulas de los establecimientos educativos de la Provincia. La jornada laboral comienza a las 6 de la mañana y se extiende, en tres turnos de producción, hasta las doce de la noche. Al término del día, seiscientas mesas bipersonales, 200 mesas para jardín de infantes, mil doscientas sillas para alumnos de primaria y secundaria y otras tantas para infantes están listas para distribuir en las escuelas. Esa producción diaria alcanza a equipar 40 aulas; pero además se hace a un costo 40% menor de lo que vale en el mercado.
“EL ROL DEL ESTADO”
POR MARIO OPORTO
DIRECTOR GENERAL DE CULTURA Y EDUCACIÓN DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Es deber del Estado garantizar las condiciones materiales para que cada día se produzca el hecho educativo básico: que los chicos aprendan en la escuela. Es, a su vez, lo esencial de la política educativa del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Asegurar desde el Estado esas condiciones materiales significa brindar las oportunidades y las posibilidades para todos los chicos.
Dentro de esas condiciones se cuentan los guardapolvos, los útiles, las zapatillas, los textos que se entregan a los alumnos, además del mantenimiento de los edificios escolares y la provisión de mobiliario para las aulas; es decir, los pupitres, las sillas, los escritorios para docentes, los pizarrones.
La Dirección General de Cultura y Educación cuenta con una moderna planta industrial que fabrica esos elementos. La misma, de gran capacidad instalada, garantiza una producción diaria que permite equipar completamente 40 aulas escolares. Esa escala de producción, vale decir, garantiza también que se pueda cumplir con la reposición del 20 por ciento del mobiliario que cada año debe renovarse, producto del desgaste generado por el uso intensivo de los bienes. Los trabajadores que desempeñan tareas en esa fábrica son trabajadores del Estado que previamente recibieron capacitación específica, y no es un dato menor.
Si una escuela de la Provincia de Buenos Aires –cualquiera sea- requiere mobiliario, debe solicitarlo al Consejo Escolar del distrito en que se encuentra ubicada. Ese organismo lo pedirá, a su vez, a la Dirección Provincial de Infraestructura Escolar, dependencia que coordinará la llegada del material a las aulas. El trámite es sencillo.
Por ese motivo, a ninguna escuela le puede faltar un pizarrón, ni sillas, ni pupitres. Menos todavía, sabiendo que la cartera educativa realizará una inversión para modernizar aún más su fábrica de mobiliario escolar, con el objetivo de ampliar su capacidad de producción.
Es una medida enfocada al futuro. Es el Estado garantizando una mejor educación para todos los chicos en la Provincia de Buenos Aires.
El Taller de Mobiliario Escolar fue creado en 1952. Cincuenta y tres años después, en septiembre de 2005, la mayor parte de la fábrica se mudó un predio más amplio, en 520 entre 28 y 29 de La Plata. En los históricos galpones de calle 63 entre 3 y 4, siguió funcionando el Sector de Carpintería. La mudanza fue acompañada por un objetivo: incrementar el proceso productivo, a partir de la introducción de más tecnología y la capacitación del personal.
Entre los cambios más significativos se implementó un nuevo proceso de pintura, reemplazando al que se realizaba en piletones por un procedimiento termoconvertible, similar al que se usa para los automóviles, que acelera los tiempos de pintado y secado y permite un mejor acabado.
“Antes se pintaba en bateas por inmersión y dada la toxicidad que tenía el tinner y el esmalte sintético, se intoxicaba mucho el personal. Además, la pintura duraba un año y eso requería mucho mantenimiento porque el mobiliario se tenía que volver a repintar” señala Julio Traversa, encargado del Taller. “Ahora, a partir de la instalación de la planta de pintura epoxi en polvo, ésta llega a durar hasta 10 años en los muebles”, explicó.
También indicó que en el sector soldaduras se generaba un proceso similar. “Allí se pudo reemplazar el sistema que se utilizaba por electrodos. Incorporamos un robot y se reemplazaron las viejas soldadoras eléctricas por máquinas semiautomáticas que permitieron mejorar la calidad y rapidez del trabajo”, señaló.
La mudanza a un galpón de mayor superficie permitió contar también con un montacargas, que reemplazó el traslado de materiales que se hacía en forma manual, pudiendo ahora movilizar hasta mil kilos con el nuevo sistema. En los próximos meses se incorporará una nueva nave a los talleres, que permitirá el acopio de los materiales y de la producción.
Los cambios dieron sus frutos: hasta 2001, en el marco de la crisis, se producía mobiliario para equipar cuatro aulas diarias. Entre 2002 y 2005 se incrementó la producción a 20 aulas diarias. A partir de la incorporación de más tecnología y personal, en 2005, se comienza a producir diariamente el equipamiento para 40 aulas y, anualmente, para 11 mil aulas.
Cada aula recibe 15 mesas bipersonales, 30 sillas, un pizarrón y un escritorio y su correspondiente silla para el docente, en tanto que cada Sala de Jardín de Infantes recibe 5 mesas (a la que se sientan 6 chicos) y 30 sillas.
“Para mí es un orgullo estar en ésta fábrica porque desde mis inicios de empleado, siempre he luchado por esto, que no se tercerice la compra del equipamiento escolar. Esta es la única fábrica de mobiliario escolar estatal en Sudamérica; y hacer valer que el estado sirve, eso me enorgullece muchísimo”, expresó Traversa, quien ingresó a los 17 años como obrero del sector de herrería y hoy es el encargado de la planta.
El nuevo concepto de producción permitió reducir costos. La incorporación de tecnología y personal significó un cambio fundamental en la calidad del trabajo porque se produce mayor cantidad, con menor esfuerzo y más barato. En el 2002, en el marco de la crisis que atravesó el país, cada mueble que la Provincia realizaba en su fábrica alcanzaba un costo del 20 por ciento mayor que en el mercado. Hoy cada mueble tiene un valor 40% menor.
Las escuelas bonaerenses tienen un total de 55 mil aulas, por lo que se estima que al actual nivel de fabricación, en sólo cinco años se podrán renovar en su totalidad las sillas y mesas de todos los establecimientos educativos.
UN CIRCUITO PRODUCTIVO QUE EQUIPA LAS AULAS ESCOLARES
La fábrica ocupa 111 operarios en las especialidades de herrería, soldadura, pintura y carpintería, además de los técnicos en mantenimiento y seguridad e higiene. La jornada laboral se cumple de lunes a sábados en tres turnos, de 6 de la mañana a 24 horas; aunque, de acuerdo a las necesidades, la producción puede extenderse a los domingos.
El proceso comienza en el sector herrería, donde los caños de 6 metros se cortan, doblan y perforan. Luego, se sueldan, formando el esqueleto y
adquiriendo la fisionomía que tendrán en el proceso final.
Los armazones de mesas, sillas y muebles infantes, pasan al sector de pintura donde a través de un sistema móvil, reciben los distintos tipos de tratamiento. El mueble ingresa primero en una batea de desengrase que trabaja a unos 70 ° C, luego pasa a una segunda batea de enjuague y, paso siguiente, a la de sellado y secado. Con una temperatura de 35° C, las futuras mesas y sillas ingresan a una cabina, donde dos brazos de robot imprimen la pintura en polvo. El viaje continúa en el horno de secado, de varios metros de largo y que trabaja a una temperatura de entre los 175º y 185° C. Con un color beige brillante, los armazones salen listos para continuar con el armado.
En ese momento los operarios del sector de ensamblaje se dividen las tareas para colocar tapas, respaldos y sellar los remaches.
Junto con los cambios en los procesos de producción se implementó un nuevo diseño que mejoró la durabilidad y el confort: los nuevos muebles comenzaron a realizarse con caños de mayor espesor, para mejorar la resistencia, y los antiguos asientos de madera fueron reemplazados por plástico polímero de alto impacto, que adapta la forma ergométrica, para proveer mayor comodidad a los alumnos.
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